Historia

1939

Don Pedro Duarte Rubiano, oriundo de Tenjo, Cundinamarca, emprededor de nacimiento, utilizó sus ahorros para abrir su propio negocio. Nace nuestro primer local en la Cra 9 con calle 21-71 en una casa patrimonio cultural de la ciudad de Bogotá, Colombia.

1960

La dirección de la empresa pasa a manos de hijos de don Pedro Duarte.  Nuestra Segunda Generación.

1970

Abrimos nuestro segundo local en el reconocido barrio el Restrepo en Bogotá, reconocido por su plaza de mercado.

1975

Construcción de una moderna planta de producción, cumpliendo todas las normas Invima y siguendo las tradiciones de don Pedro Duarte.

1980

Abrimos nuestro tercer local en el reconocido barrio Galerias en Bogotá, Colombia.

2000

La dirección de la empresa pasa a manos de nietos de don Pedro duarte. Nuestra tercera generación.

2007

Ampliamos nuestros puntos de venta, abrimos en los centros comerciales:

– Unicentro de occidente
– Tintal plaza
– Bulevar Niza.

2023

Nuestra web tiene una actualización buscando contar una historía de tradición y buenos productos por más de 80 años como empresa insignia Colombiana.

Aquella noche pavorosa del 9 de abril de 1948, la turba ebria, hambrienta y endemoniada por el asesinato a bala del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, intentó volar a machete el portón de madera de la salchichería El Bohemio, ubicada en la carrera 9a n.° 21-71, en el centro de Bogotá.

Seguramente, la presencia de la fuerza pública, que alarmada custodiaba las calles de la sangrienta jornada, evitó que la chusma enardecida ingresara y saqueara el establecimiento, que hacía 9 años, en 1939, había inaugurado don Pedro Duarte Rubiano, oriundo de Tenjo, Cundinamarca, trabajador con aspiraciones empresariales, quien invirtió sus ahorros y cesantías de empleado de la salsamentaria La Europa, para abrir su propio negocio.

Esto cuenta don Jorge Cruz, nacido en El Cerrito, Valle, que lleva 43 años como empleado de El Bohemio. Llegó a trabajar de 12. Un año antes, en 1977, había fallecido don Pedro Duarte, el gran hacedor de la salchichería más antigua de la capital, con 83 años de historia, escenario de la evolución del comercio citadino y de la sociedad bogotana y cuya casona, de estilo republicano, de arcos catedralicios y preciosos capiteles en vino tinto y amarillo requemado, fue declarada patrimonio de interés cultural de Bogotá.

“El portón lo cruzaron a machetazos, pero no alcanzaron a derribarlo. De tantas repasadas de pintura, se le han cerrado sus heridas. Fuerte esa madera, debe ser palo de hierro”, sostiene Cruz, aludiendo al firme material de la octogenaria puerta que hace honor a la forja.

Doña Nelcy Gutiérrez Cloplatofsky, nuera de don Pedro Duarte, fundador de El Bohemio, regenta la marca desde 2000, e ilustra la transición que ha tenido el negocio de charcutería desde sus inicios, cuando abrió en un reducido rincón de la enorme casona con tres mesas, una barra, una báscula Toledo y unas vitrinas de exposición de quesos, atunes, vinos y aceite de oliva.

Colegio femenino

La casa, argumenta doña Nelcy, fue propiedad de don Germán Zea Hernández, abogado, diplomático y político liberal, que a su fallecimiento heredó su hija Gloria, exesposa del maestro Fernando Botero, quien llevó las riendas por 46 años del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Con el correr de los años, la edificación fue adquirida por don Emilio Monsalve, hábil liquidador de remates y sucesiones, y hace justo diez años fue comprada por El Bohemio.

Entre los años 70 y 90, la casa de El Bohemio fue sede del colegio femenino Remington Camargo. “Era un bachillerato comercial —coinciden la señora Gutiérrez y su empleado más antiguo, don Jorge Cruz—. El integrado comercial tenía que ver con estudios especializados en taquigrafía, mecanografía y ortografía, con título de bachiller y secretariado”.

Don Pedro Duarte Rubiano se distinguió por ser un hombre culto, promotor de tertulias literarias y aficionado a la fiesta brava, caballero romántico, que en la medida del progreso y la ampliación de su salsamentaria, creó en sus instalaciones una suerte de peña de la amistad y la palabra y de los entendidos y seguidores del ritual taurino, en la época dorada de sus memorables figuras. A su partida, lo sucedió en la tradición su hijo Pablo Duarte.

Después de tantos años, aún se conservan a la entrada, fijas en lo alto de las paredes, cabezas de toros, carteles de época enmarcados y en retablo, retratos en blanco y negro de toreros de estas tierras y del otro lado del Atlántico que dejaron huella: el revolucionario Manuel Benítez ‘El Cordobés’; el místico Manuel Rodríguez ‘Manolete’; inmortalizado en la legendaria postal de su tocayo, el recordado fotógrafo bogotano Manuel H; la gloria de César Rincón bajo el rotundo cielo de Madrid, y la leve sonrisa del colombiano Jaime González ‘El Puno’, que da la bienvenida a los asiduos comensales, entre otros recordatorios.

¿Quién en Bogotá no ha degustado de un plato de salchichas de El Bohemio? La fama de los trocitos de cerdo pasados por aceite tiene que ver también con la salsa que los acompaña. En tono de sorna, doña Nelcy dice que su fórmula es un secreto bien guardado en las bóvedas del Banco de la República y para resumir su gracia agrega que está hecha a base de tomate y pimentón. Así se observan los potes dispuestos sobre las mesas, de un bermellón encendido, bajo la mirada cómplice del chanchito, que es el símbolo de El Bohemio “desde 1939”.

Personajes

Don Jorge Cruz aporta, que cuando él recién llegó a trabajar a la salsamentaria el plato sencillo de seis salchichas (1978) valía 31 pesos y el doble, de 12, 60 pesos. A la fecha (octubre de 2022), el sencillo cuesta 4.200 pesos y el doble 7.500. “Por aquí cumplían juiciosos a la cita con las salchichas personalidades como don Fernando González Pacheco; don Alberto Piedrahíta Pacheco; la Nena Jiménez; don Carlos ‘Mocho’ Sánchez, de Sábados Felices; don Jorgito Velosa, de Los Carrangueros, Rey Vásquez (el ladrón de Don Chinche), y el doctor Jaime Bernal Cuéllar, exprocurador general de la Nación, entre otros”, apunta Cruz.

A su vez, doña Nelcy Gutiérrez indica que a la par del éxito de las tradicionales salchichas, productos como hamburguesas, chorizos, mortadelas, jamones, pavos, salami ahumado, queso de cabeza y longaniza, hacen parte del grueso de las delicias solícitas de El Bohemio, con sus presentaciones en sánduches, igual que sus especialidades para eventos y celebraciones de fin de año como el pavo con base en carnes ahumadas, nueces y uvas pasas, el jamón ahumado de pierna de cerdo, las costillas de cerdo y el pecho relleno de ajos tradicionales y cebollitas en sus jugos.

Todos estos productos salen de la planta procesadora ubicada en el barrio Pensilvania, a donde llega la materia prima, “de la mejor calidad”: carnes de cerdo, res, pollo, insumos, condimentos y proteínas que se distribuyen en su sede principal del centro y en sus nueve filiales en centros comerciales y otros sectores de la ciudad. Hasta panadería propia tiene El Bohemio, encargada de elaborar los panes para las hamburguesas, los sánduches y las salchichas

El doctor Lara

En el hilo de la tarde, cuando estábamos por culminar la misión de reportería, nos encontramos por fortuna con uno de los clientes más antiguos: el abogado penalista de la Universidad Libre Néstor Eduardo Lara Bernal, de 62 años, elegante y cachaquísimo, asiduo lector de EL TIEMPO, quien frecuenta la salsamentaria hace 30 años. Estaba degustando un plato de salchichas, mientras José Pascual Cometa, su lustrador de confianza, daba brillo a sus finos zapatos de material.

El doctor Lara Bernal, que por razones de su profesión se mueve entre la Corte Suprema de Justicia y los juzgados del centro capitalino, manifiesta que no falla a la cita con El Bohemio, dos y tres veces por semana, y que cuando trabaja desde la virtualidad en su residencia de Niza, se provee de los embutidos en la sucursal de Bulevar.

Fue el “abogado lichigante” en cuestión, como en broma se presenta Lara Bernal, el de la iniciativa de rematar con las exquisiteces de El Bohemio las acaloradas jornadas del 1.° de Mayo de Asonal Judicial. Ese día, el de la fiesta del trabajo, se reúne en ese punto la jurisprudencia en pleno y en franca camaradería a debatir y a picar las salchichas y los entremeses más célebres de la capital.

Cometa, de 57 años, embellecedor de calzado, residente en Los Laches, conoce al doctor Lara Bernal de hace tres décadas, y es otro de los clientes de las salchichas y los sánduches de El Bohemio. Atesora una historia de película. Su niñez, golpeada por una triste y desamparada crianza, lo obligó a vivir la infancia en la calle. Pasó por los albergues del padre Luna, de Javier de Nicoló y de Papá Fierro: “Con los compañeros gamines nos colunchábamos en los buses y en los trolis, dormíamos debajo de los puentes de la 26, nos bañábamos en la pileta de La Rebeca y rondábamos por El Bohemio a ver qué alma caritativa nos quitaba el hambre”, recuerda el lustrador.

Para don Jorge Cruz, más de 40 años en El Bohemio representan una experiencia única de aprendizaje, estabilidad laboral y sentido de pertenencia por el trabajo que desempeña con amor y honestidad. “Es la segunda casa de uno y se le quiere como si fuera propia. El trabajo es bendito, a Dios gracias”, resalta.

Doña Nelcy Gutiérrez Cloplatofsky anhela estar presente en la celebración de los 100 años de El Bohemio. “Sería una enorme gratificación y un homenaje a la memoria de don Pedro Duarte Rubiano, su fundador”, el hombre que hizo de las salchichas, un patrimonio gastronómico de Bogotá, que ya asoma a su tercera generación.

RICARDO RONDÓN CHAMORRO

ESPECIAL PARA EL TIEMPO

https://www.eltiempo.com/bogota/el-bohemio-la-salchicheria-mas-antigua-de-bogota-con-83-anos-de-historia-720991